Sprachforschung/Ursprung

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Steve Locse (Ponente en las I Jornadas del Misterio): «Veo muy necesario estudiar la conexión del euskera con el húngaro y el griego antiguo»

  • «La similitud de unas tablillas de Ecuador con los hallazgos en Rusia, China y Transilvania reafirman nuestro origen extraterrestre»

El investigador, conferenciante, terapeuta en psicoterapia creativa, formador y autodidacta Steve Locse -húngaro de origen- intervino en las I Jornadas del Misterio, celebradas el fin de semana en el teatro Coliseo, en el que mostró los descubrimientos que llevó a cabo el húngaro, nacionalizado en Argentina, Juan Moricz en Ecuador, en la cueva de los Tayos, sobre unas tablillas doradas que se remontan a hace 70.000 años en las que, dicen, existen un paralelismo con otras escrituras localizadas en otras partes del mundo. Sus conclusiones son que el ser humano «no es fruto ni de la evolución, ni de la creación, sino que tiene procedencia extraterrestre».

-¿De cuando parte esta teoría de la similitud de culturas tan diferentes?

-Juan Moricz, un húngaro que motivado por las conclusiones de varios destacados académicos de su misma nacionalidad, estudiaba las coincidencias lingüísticas entre individuos de la antigua raza magyar y otros cuya existencia sospechaba, ubicados en recónditas regiones de la Amazonia ecuatoriana, declaró en la década de los 70 haber encontrado registros de una civilización escondida en dicha cueva del oriente ecuatoriano. Fue significativo el hallazgo de gigantescas huellas sobre bloques de piedra que, por sus ángulos rectos y simetría, sugieren cuando son vistas, un origen artificial. Moricz recogió estos relatos en su visita al oriente ecuatoriano, pudiendo comunicarse sin mayor dificultad con los nativos gracias a su dominio del magiar, un antiquísimo lenguaje húngaro similar al dialecto Shuar que tenían los indígenas. Moricz siempre dijo que había encontrado láminas metálicas que contienen probablemente el resumen de la historia de una civilización extinguida.

-A raíz de la aparición de esas tablillas y escrituras ¿por qué mantienen que el ser humano tiene una procedencia extraterrestre?

-Las tablillas de Ecuador tienen similitudes con los alfabetos rúnicos que se emplearon para escribir en las lenguas germánicas, principalmente en Escandinavia y las islas británicas, aunque también se usaron en Europa central y oriental durante la Antigüedad y la Edad Media, antes y también durante la cristianización de la región.A raíz de la lectura de estas tablillas se indica que el ser humano ha sido manipulado genéticamente. No procedemos ni del mono, ni de Dios. Hay demasiadas coincidencias en las investigaciones en las que existen teorías que el ser humano procede de fuera de la Tierra, de fuera de este sistema solar. Hay una ingeniería genética dentro de nosotros que nos hacen concluir que no somos terrestres. Procedemos de fuera. Estas tablillas dan a conocer todo esto.

-Pero para concluir que tenemos un origen extraterrestre tendremos que tener unas pruebas, ¿no le parece?

-Antropólogos y arqueólogos en diferentes partes del mundo, solo por nombrar a Zecharia Sitchin, Anton Parks, Karcagi Oláh Imre, Magyar Adorján, Laszlo Izsaki, Erik Von Daniken, Chi Pu Tei y muchos otros han estudiado las tablillas de ‚Arvisura‘ encontradas en una cueva cerca del Lago Onega (Rusia) y otras aparecidas en China y Transilvania, escritas con estos símbolos rúnicos que tienen muchísima similitud con las tablillas encontradas en la Cueva de Tayos en Ecuador por Moricz. La ‚Arvisura‘ nos explica muchísima historia del origen extraterrestre y nuestra llegada a la Tierra desde fuera del sistema solar.

-También indican diferentes investigaciones una llegada a la Tierra de lo que hoy es el ser humano a partir de una guerra galáctica.

-Muchos investigadores mantienen que los principios de la conciencia humanoide comenzaron en el área de la Constelación de Lira. La conciencia tomó eventualmente la forma corporal (en términos de seres humanoides), y dentro del sistema de Lira las civilizaciones comenzaron a estallar en todas direcciones. Los antiguos lirianos se expandieron por la galaxia y algunos grupos llegaron a la Tierra y realizaron una expansión. Otros seres nos intervinieron de forma genética limitando nuestras capacidades.

-Usted mantiene que existe una similitud entre las escrituras localizadas en diferentes zonas del mundo, hasta incluso que existe una similitud entre los sonidos y palabras del euskera con el húngaro y el griego antiguo.

-De momento, no se puede hablar de forma determinista. Es preciso colaborar entre investigadores para juntar las piezas del álbum. No quiero decir que uno venga del otro. Para ello, es necesario adentrarnos en la historia de la humanidad para conocer si se ha producido una migración de culturas antiguas que hayan podido llegar a Europa y a otras tierras. Esto nos permitirá concluir, ¿cómo es posible que encontremos culturas distintas que llegaron a manejar escrituras muy similares, pero a distancias tan lejanas? Es necesario compartir investigaciones. Tenemos que explicar cómo encontramos locuciones similares en continentes tan separados. Creo que existe una raíz común. Una raíz de un hombre único que siempre fue igual al de otros seres humanos. No existe un ser superior. Somos copias y todas las razas somos iguales. Todas las razas venimos de la fuente de toda la energía. Venimos de fuera de la Tierra y aquí sufrimos después una manipulación genética.

-En dicha investigación inicial de Moricz se produce además la presencia de muchos vascos.

-Sí, entre ellos está el espeleólogo vasco-argentino Julio Goyén Aguado que mantuvo una gran relación con Moricz divulgando todas sus teorías. Goyén, aunque su figura es desconocida para el gran público, tuvo un rol importante en la vida de Moricz. Fue el tenedor de artículos que Moricz le fue entregando, designándole como su heredero universal. Esta historia fue recogida más tarde en ‚El Oro de los Dioses‘, de Erich Von Daniken, libro que desde su aparición causó un gran revuelo mundial y fue centro de una encarnizada polémica, con acusaciones de fraude. Otro argentino de origen vasco, Guillermo Aguirre, escribió la biografía de Julio Goyén.